Investigadores de la CNEA desarrollan una nueva tecnología para enriquecer uranio
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Por otro, informará que la plata de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, Bariloche, comenzará a producir uranio enriquecido a través del viejo método de difusión gaseosa que es similar al que quiere alcanzar Irán y ha creado un conflicto internacional. Una tercera medida -ya difundida- es la venta de un reactor de investigación de INVAP a EE.UU. Esta empresa estatal, que dirige Héctor Otheguy, exportará una planta nuclear a EE.UU. que incluye un reactor dedicado exclusivamente a producir el radioisótopo Molibdeno 99, que es el precursor del Tecnecio 99, de uso medicinal.
La facilidad la compró COQUI RadioPharmaceuticals Corp., una empresa de isótopos médicos que trabaja para ser el primer productor comercial de Molibdeno-99 (Mo-99) de los EE.UU. La planta estará en Alachua, Florida. INVAP ya exportó reactores de investigación a Australia, a Egipto y a Argelia. Fuentes de INVAP no revelaron el monto de la operación que se estima millonario.
INVAP, además, construye radares civiles y satélites, entre otros productos.La única palabra oficial sobre los proyectos hasta ahora fue la del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el viernes pasado, en conferencia de prensa. "En materia de ciencia y tecnología es importante reconocer que un equipo de 60 investigadores del Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche, acaba de desarrollar una tecnología que emplea láser para lograr el enriquecimiento de uranio", dijo.
El equipo lo lidera Fabián Bonetto y el trabajo está en etapa de "prueba de concepto", es decir en pequeñas cantidades. El nuevo método de enriquecimiento se llama proyecto Silvar, que consiste en la separación isotópica utilizando láser en vapor atómico de uranio informó La Nación. Este proyecto es parte de plan estratégico de la CNEA.Fuentes de la CNEA consultas por Clarín no respondieron preguntas sobre los proyectos pero informaron que los anuncios oficiales se harán "entre abril y mayo". En ambos casos el enriquecimiento del uranio se hace hasta el límite del 19,7 por ciento, que es el porcentaje que se requiere para ser considerado de "uso pacífico".
Por encima de ese porcentaje, el uranio puede servir para producir bombas atómicas. Pero Argentina ratificó, en los noventa, los tratados de Tlatelolco y de No Proliferación Nuclear en los que se comprometió a no construir artefactos militares. Además, es parte de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) que hace un monitoreo bilateral de cada gramo de uranio.La producción de uranio de Pilcaniyeu se usará, por ejemplo, para los elementos combustibles de las centrales nucleoeléctricas de Atucha I, Atucha II o Embalse.
También para reactores de investigación que producen radioisótopos de uso medicinal. Así el Gobierno retomó un proyecto de la CNEA que había comenzado la dictadura de Lanusse, que anunció Alfonsín antes de asumir en 1983 y frenó Menem. El nuclear es uno de los pocos proyectos que con altibajos fueron mantenidos en el tiempo pese a los cambios de gobierno
.En el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, un equipo de 60 investigadores del Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche (dependientes de la Comisión Nacional de Energía Atómica) acaba de desarrollar un método que emplea el láser para lograr el enriquecimiento de uranio.
Se trata de una tecnología de punta en el mundo, y que consume mucha menos energía, además de ser más económico y eficiente. Actualmente, son capaces de enriquecer uranio menos de una decena de países, entre los que se encuentran Estados Unidos, algunos de la Unión Europea, Australia y Rusia.
Hasta ahora, para enriquecer uranio existían dos tecnologías distintas: la difusión gaseosa, desarrollada en 1944, y la centrifugación. Ahora, este nuevo método -resultado de tres años de trabajo en el marco del proyecto Silvar- consiste en la separación isotópica utilizando láser en vapor atómico de uranio.
Con este nuevo método, se deposita el metal en una canasta de tungsteno por la que pasan 400 amperes de corriente y que alcanza unos 4000 grados de temperatura. El uranio metálico se calienta a alrededor de 2500 grados Celsius y se evapora. Entonces, se iluminan los átomos de uranio 238 y 235 con dos láseres, uno sintonizable y otro, ultravioleta.
Los átomos de uranio 235 absorben la luz amarilla rojiza, y el ultravioleta les quita un electrón (los “ioniza”, es decir quedan con carga positiva). Después, un espectrómetro de masa detecta cuáles son unos y otros.
Hasta ahora, los científicos de la CNEA sólo produjeron una pequeña cantidad de uranio enriquecido al 19,7% con esta nueva tecnología. Y si bien para encarar la producción en gran escala se necesitaría continuar con la investigación y superar otro tipo de desafíos, ya se cumplió la prueba de concepto.
Este tipo de avances tecnológicos no sólo permite pensar en la posibilidad de autoabastecimiento de un insumo decisivo en un escenario de problemas energéticos y restricción de exportaciones por parte de los proveedores habituales, sino también en desarrollos que abren la puerta a exportaciones de alto valor agregado e impacto industrial.
Fuente:http://www.ieco.clarin.com/ieco/Daniel Santoro
Fuente:http://u-238.com.ar/JULIA



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